Les conté a Maite y Martina la historia de Newton, la manzana, y la teoría del movimiento planetario...
Y me quedaron mirando con una actitud de infinita incredulidad...
Martina me dijo que las manzanas no se parecían en nada a los planetas, y
Maite me comentó que ella se había pegado varias veces en la cabeza y que no se le había ocurrido ninguna teoría sobre el sol y las estrellas...